En el año 2009  el Colegio La Inmaculada, como consecuencia de  su preocupación por los temas relacionados con la calidad de la enseñanza, se planteó el programa de “La Excelencia Educativa”, basado en la evaluación externa de los niveles académicos del Colegio como medio fundamental de mejora de los mismos.

Para conseguir la certificación se sometió a toda la organización a una profunda reflexión, en la que participó todo el personal del centro, lo que permitió analizar y mejorar todos nuestros procesos.
Hay que tener claro que implantar un sistema de gestión en un Centro educativo sólo tiene sentido si se desea mejorar.





Todo el personal, a través de los documentos del sistema (manual, política, procedimientos, instrucciones y documentos básicos del sistema) a los que todos tienen acceso, puede conocer en todo momento cómo tiene que actuar, qué documentos de soporte necesita utilizar y qué formatos cumplimentar. Ante la entrada de nuevo personal es una herramienta muy útil, pues facilita el aprendizaje de las tareas y las funciones básicas a desarrollar.
Asimismo, y a través de indicadores, auditorías, autoevaluaciones, etc., ayuda a la detección de desviaciones dentro del 
sistema y permite adoptar acciones de mejora para  optimizar todos los procesos.






Como herramientas de mejora continua, destacar que existe un Equipo de Calidad formado por personas que conocen perfectamente los procesos y que se implican activamente en su mejora y actualización. Este equipo se reúne periódicamente y planifica las actuaciones que tienen que llevar a cabo para obtener el fin deseado, que dependiendo del caso puede ser mejorar un proceso, concretar indicadores más apropiados o analizar los resultados de un proceso. A su vez, este equipo trabaja en las  auditorías internas que controlan y evalúan periódicamente la mejora continua de nuestro sistema de gestión de la calidad.

El balance es claramente positivo, y ahora nos hemos fijado como objetivo trabajar con el modelo E.F.Q.M.